Unos rápidos para el Cercanías

18 de junio de 2023


No hay veda ahí



Se besan sin pausa. De Chamartín a Las Rozas y de Las Rozas a Chamartín. Al principio los veía furtivamente, luego con descaro. El revisor, que ya no revisa, al principio miraba, nos guiñaba cómplice; ahora no. Entonces, un día, ayer, decidimos que era mejor besarse, no ignorar que no hay veda. Nos besamos; todos lo hacemos. Aquella con su amigo; esos con estos; tú con tu perro y, los ciervos del Pardo, entre berreos y la berrea, aprendieron a besar. 


¿Y tú? preguntas—. Yo tengo el dorso de mi mano. Te beso ahí.

 

                                                                                                                                     

                                Fantasmas de ventanilla



En este tren, Diana suele dormir. Los ciclistas que suben en Pitis se aquietan, como ángeles guardianes. A veces no concilia el sueño y, resignada, debe tratar con los fantasmas de la ventanilla. El de esta mañana, apenas un torso veloz que desde afuera va a su orilla, se sostiene con una mano y con la otra una gorra que agita para saludarla.

El fantasma, aunque deshaciéndose a ratos, le dice que debe seguir contándoselo, por su bien: la historia de sus días hasta aquel atropello en los rieles. 

Ella se lo cuenta… Desde entonces. 

 

 

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