Entradas

Consternación desleída

30 de abril de 2023 Hace días encontré en mi sumidero de noticias que una nutria del parque al que fui en otra vida sufría de soledad y malas condiciones. Parece que sus chillidos de queja se oían y causaban compasión a los viandantes. Contesté al tuitero: «Duele». Supe que fue rescatada y tal vez recibió mejor trato. Poco después, una mujer escribió que durante su visita a la tumba de un familiar vio a un niño de nueve años que le pidió sábanas y comida. La madre lo había abandonado para emigrar a Colombia. Lo dejó solo, y él, con hambre, con lo que hizo falta para que un niño de nueve años decidiera huir de su abandono (soledad y malas condiciones), se marchó al cementerio. Ahí, al menos, habría gente que pudiera auxiliarle. Eso pensó, creo que con buen criterio, porque si alguien va al cementerio a llorar a sus muertos quizá disponga de alguna lágrima para los vivos. No contesté a la tuitera. No le dije «duele». En esta tabla rasa en la que se ha transformado la vida occidental, la ...

Los parques de todas las vidas

Imagen
23 de marzo de 2023 Una, seis, treinta y cinco, ochenta y dos palomas. Siete gorriones. Dos mirlos. Tres urracas graznan ¡y adiós!, se van los demás pájaros. Han dejado el alpiste porque las últimas, como un par de ´velocirraptors´, aquellos tan eficientes de  Parque jurásico , se encargarán del resto de comida y, si se tercia, también de los gorriones que partieron nerviosísimos.   El viento, que empieza a enfriar, hace que de la nada un hombre mayor aparezca para prevenirme. «¿Qué haces, ¡alma de cántaro!, que te hielas y enfermas?». No nos conocemos, pero me lo dice con tal naturalidad, que contesto que me iré pronto, le haré caso. Es un gnomo del bosque o un abuelo alado, que es lo mismo, por supuesto.   Unas semanas antes, mientras grababa en el teléfono un fallido discurso amoroso, la voz cantarina de otro hombre se coló en la distancia y, al irse acercando, la canción, que era palabra hendida, sellaba la hora con los pasos ligeros de él sobre la arena del camino y ...

Los pedazos

12 de marzo de 2023 La mujer que rompió en pedazos el  Balloon Dog  de Jeff Koons en la feria  Art  Wynwood   de Miami sabía que no debía tocar la obra. Pero, según los testigos, lo hizo en varias  ocasiones hasta que propició la caída. Veo la foto de los trozos de lo que fue un perro azul y aprecio que era un objeto delicado, de esos que deben tener advertencia, que, al  parecer, se le dio.  ¿Qué hace el victimario ante algo así? ¿Se avergüenza? ¿Pide perdón a los cuatro  vientos? ¿Llora? ¿Huye o lo intenta?, ¿o se queda, explica, pregunta por las consecuencias? ¿Qué lleva a una persona, a un espectador o visitante a ignorar la delicadeza? Siempre me lo he preguntado, preocupándome por un probable futuro de daños y quejas, cuando veo a alguien que con su abultada mochila a la espalda no tiene reparo en rozar o golpear a las personas que van en un transporte público, o peor, cuando algunos pasan por lugares en los que...

Convenciéndome, dándome una palmada amable, de eso va esto

23 de febrero de 2023 Hace unos días, contestaba en Twitter que la decisión de dejar una biblioteca es dolorosa. Desde hace tiempo quería hablar de ello, pero la reconvención del tuitero sobre la indolencia de quien las abandona, ese supuesto desinterés, en mi caso no me pareció justo. Al menos para la época en la que partí de aquel hogar.    Una biblioteca modesta pero consistente de 2700 ejemplares que venían de un pasado de mis padres, de unos pocos de la infancia, los jurídicos y sus aledaños, los de la carrera de Letras («los importantes») y los del disfrute más libre se convirtió en una mis obsesiones cuando tuve que plantearme dejarlos para emigrar sin demasiada carga.    No quería desequilibrar las colecciones; coger de aquí y de allá las sesgaría y pensaba que la unidad enriquece la visión total de una biblioteca que mandé hacer específicamente para quedarme ahí siempre, hasta el fin de los días de los días. Incluso, cuando fuera un fantasma, merod...

Catorce segundos

13 de febrero de 2023 Ese es el lapso que según las estadísticas de este blog tarda una persona en detenerse frente a él y, seguramente, desinteresarse.  Leo un artículo que habla sobre los trabajos académicos. Un profesor se esfuerza durante meses en su elaboración, pero el promedio de sus lectores no supera el número de diez y, de esos, la mitad son los propios autores, los que revisan o los editores de la publicación (https:/ /intellectualtakeout. org/2023/01/escritura-académica-nadie-lee/). No estoy escribiendo artículos académicos, quizás practico ahora alguna nota de lectura, tanteo esa vuelta de varias maneras, y sigo con este blog que empecé hace un año, y que más bien se ha transformado en la manera de hacer pública mi disconformidad con el espacio en que vivo, como cualquier adolescente que se resista. Es un diario publicable, suave, en el que a veces digo menos de lo que pienso y sí mucho de lo que siento, lamentablemente; en otras, empleo el eufemismo de la historia par...